La Coprofagia canina

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Dicho sutilmente, que nuestro perro come heces. Los que hayamos pasado por este trance seguramente hayamos visto que, lejos de desagradarle, para nuestro asombro el perro disfrutaba con esa “delicia”.

Aunque parezca un comportamiento hasta siniestro, no tiene nada de extraño para un perro. Una madre se comerá los excrementos de su camada para mantener limpio el “nido”, y sus cachorritos tomarán el relevo cuando esta deje de hacerlo hasta el momento del destete. Ya desde sus primeras semanas de vida para un perro es una actividad normal, aunque un adulto no debería tener motivos para hacerlo.

Podemos clasificar la coprofagia en tres tipos según el origen de los excrementos:

–         Auto Coprofagia, cuando son sus propias heces.

–         Coprofagia Intraespecífica, si son de otros perros.

–         Coprofagia Ínterespecífica, cuando el objetivo son las heces de otras especies, como gatos por ejemplo    (bastante común).
Aunque para nuestros perros las heces puedan ser exquisitas, no debemos de despreocuparnos e ignorar su comportamiento, ya que puede acarrearle problemas de salud importantes. Si se trata de sus propias heces normalmente no le harán daño, pero con excrementos de otros perros podría contraer parásitos intestinales o alguna enfermedad vírica como la Hepatitis o la Parvovirosis e incluso la Toxoplasmosis al poderse presentar el parásito Toxoplasmo en las heces de gato.

Causas

Las principales causas están relacionadas con la dieta. La cantidad de alimento debe ser suficiente para las características de nuestro perro y le debe aportar los nutrientes que necesite, un pienso excesivamente económico puede estarle causando un desequilibrio nutricional. También debemos tener en cuenta el número de veces que le damos de comer al día; si sólo le damos de comer una vez es posible que el resto del día supla la ausencia de comidas con ese desagradable comportamiento, con lo que si lo hacemos en dos o tres veces ya no tendrá esa necesidad.

Pero si la coprofagia no es causada por algún problema en la dieta, entonces debemos buscar la explicación en la conducta de nuestro perro.

La iniciación en este comportamiento puede haberla llevado a cabo él solo llevado por el aburrimiento, aunque si ha visto a otro perro haciéndolo no suele ser difícil que lo aprenda.

Si a quien ve recogiendo excrementos es a nosotros, también puede querer imitarnos y aprende, esta vez de un humano, a recoger él también las heces con la boca y comiéndoselas.

El perro que se inicia en la coprofagia descubre que el sabor le gusta, especialmente si se trata de heces de gato. Lo habitual entonces es regañarlo, de forma que el perro acaba utilizando la coprofagia como medio para conseguir nuestra atención.

Personalmente, viendo la relación que se puede establecer entre ellos, creo que la motivación real vendría definida por varios de esos factores, evolucionando en algunos casos de forma que un comportamiento inicialmente inducido por el aburrimiento pudiese terminar como una forma de llamar la atención del dueño.

Por último, la coprofagia puede presentarse como síntomas asociados a problemas médicos como pancreatitis, síndrome de mal absorción, insuficiencia pancreática, infecciones intestinales o exceso de alimentos excesivamente grasos.

Tratamiento

El tratamiento a aplicar será diferente que si se tratase de un problema de alimentación, habiendo en este caso varias opciones a elegir según el tipo de coprofagia y su motivación. El más común se basa en la utilización de alguna sustancia de sabor desagradable para el perro, al que le enseñamos la asociación entre el olor de dicha sustancia y el sabor. Al aplicarla sobre los excrementos, el perro desistirá de ingerirlos al notar el olor.

Para impedir que el perro pueda tener acceso a los excrementos, podemos optar por recogerlos. Aunque parezca algo obvio, la dificultad estriba en evitar que el perro se haga con ellos antes que nosotros, lo que podemos conseguir intentando distraerlo o poniéndole un bozal. En caso de que apliquemos esta solución no está de más recordar que una de las explicaciones para la coprofagia es, precisamente, la imitación por parte del perro del acto de recoger las heces que realiza su dueño, de forma que deberíamos evitar que nos vea haciéndolo para llegar a buen fin.

Los dos métodos anteriores son válidos para cualquier tipo de coprofagia, independientemente de lo que la haya originado, con un alto porcentaje de éxito. Pero si nuestro perro está desarrollando ese comportamiento buscando nuestra atención, entonces es posible simplemente ignorarlo.

La teoría es que el perro al no conseguir el objetivo que persigue con sus actos, los abandonará; en la práctica basta con que la coprofagia tuviera alguna otra motivación para que fracasáramos.

Si se trata de un perro joven, en ciertos casos, dejando que pase el tiempo suficiente abandonan la coprofagia al llegar a adultos.

2012-06-04T00:44:33+00:00 junio 4th, 2012|Salud y Cuidados del Perro|Comentarios desactivados en La Coprofagia canina